Dos jóvenes lobitos

Versos, aullidos, historias. Apasionadas e interminables noches, latiendo fortísimo dentro de dos jóvenes lobos, adolescentes, enamorados, atravesando aventuras memorables, promesas inquebrantables e imaginando hazañas épicas siempre llenos de sueños mágicos. Mientras se comen la vida impregnados de hermosos colores, como el de buscar la verdad o la belleza, como alcanzar cimas imposibles, como ser el orgullo de los lobeznos que fuimos.

¿ Has visto cómo luce el sol?

Entre la maleza intentando asustar a Lobita,

en un día de alegría

primaveral.

Lobito permanecía inmóvil,

observando cada centímetro

de una rockera camiseta

que dejaba al descubierto

su espalda.


Lobito distraído

en los recovecos

de su piel.


Distraído con su atractiva silueta

acechando con cautela a su chica.

Para darle tremendo susto y caer sobre ella,

con el viento propicio, con una sonrisa en los labios

con su deseo desatado y sus afilados colmillos

sin mediar palabra, salto sobre ella.


Ésta sobresaltada le dio monumental mordisco

Lobito no paraba de reír, con los dientes

clavados en su patita, no paraba de reír

ni de lamerle las orejitas, ella tumbada bocarriba.


Él la atrapo de su cuello con sus fauces

con delicada pasión

en un frenesí de mordiscos y lametones.


Eran días felices, de una primavera naciendo

brutal y salvaje desde sus entrañas.

De no parar de reír, de contemplar como crecía

esa emoción irracional y atemporal,

ese deseo incontrolable, esas ganas de verse y besarse

besarse y lamerse, morderse. Comerse los anhelos y soñar

despierto preso de un desenfrenado deseo,

de verte, de oír tu voz aquí y es que

te echo tanto de menos Lobita.


Quedar abrazados

inmóviles, quietísimos, como si pudiera

frenar el tiempo, sostener los sentidos

parar el tiempo y retener ese momento

grabarlo en mi memoria junto al sonido

del agua movida por una suave brisa

en la playa de tu pecho.


Fijarlo en mi memoria

como la primera vez

que me miraron, pero esta vez

crearé un libro nuevo.

Unas frases nacidas de ese instante

entre tus brazos, cogido del cielo.


Cuando con sutil fuerza sostienes mi mundo

con cada gesto, con cada mirada

para regalarme unas alas relucientes

poderosas, bellísimas como tú, Lobita.


En un apartado con tu nombre,

en una biblioteca donde en cada libro

solo existen frases, párrafos, capítulos enteros

con tu imagen:

Allí en aquella distante playa.

Sentados en el thais.

Bailando en cualquier festival.


Cualquier instante a tu lado

por breve que fuera, por distante

en el tiempo y en el espacio

es un libro entero para mí.


De donde beben cada día los Lobitos.


Frenar el segundero, un instante

sólo un instante más entre tus brazos.


Tiernas caricias en su delicado y decidido rostro.

Su sonrisa, siempre

su sonrisa


– No podía dejar de mirarla.- a su lado.

– No podía dejar de pensarla.- en su ausencia


Siempre llevaba en el bolso una fotografía

de los 5 segundos que caminaron de la mano.


Caer lentamente desde la mejilla

hasta sus labios, retener vida los

sutiles instantes, juntos, entre susurros

era como respirar templada dulzura.


Besarte ha de ser

un dédalo en una selva

frondosa, llena de frutos

rojos embriagados de ti,

una apasionada noche

bailando

en los brillos de tus labios.


Besarte ha de ser

un bocado delicioso

del árbol de la pasión.

Una copa de ese elixir

prohibido hace siglos.


¿ Dónde te escondes?


Acaso eres la sombra de aquel solitario árbol

Entre los campos de trigo que acaricio

cada mañana, con mi memoria.


¿Dónde vives? ¿ Dónde te escondes?


Donde moran mis frases

donde acaban mis párrafos

siempre te encuentro.


En estos verbos enamorados

te veo, aquí escondida entre rótulos en negrita

a cada coma susurro tu nombre

en cada punto oculto tu esencia

al terminar un párrafo, marco un punto

y a parte, parte de mí, parte de ti.


Revivo una historia

sueño en como podría ser

renazco, cada segundo

en un tiempo

presente en mi memoria, en mis manos,

en tus ojos, y siempre en la sonrisa

dibujada en mí, cuando te pienso.



Cómo te echo de menos, Lobita.



Lobita ¿ Estás aquí a mi lado?

Te siento cada vez que empiezo a escribir

las manos me llevan a redactar tu nombre

pero cada una de las veces, las freno.


Eres

deseo, pasión, luz

Eres

amanecer, atardecer, noche

pero nunca, jamás oscuridad.

Eres

sonrisa, alegría, felicidad, sueño

De tu mano

bailo, vuelo, siento, quiero, amo.


Como deseo aullarle a la luna a tu lado,

¡joder! cuanto te amo, Lobita.

¡aúúúúúúúú!


Posted in

Deja un comentario