De papel humo de sueños suelo, has visto como se escapa el verano en un dulce susurro. He preparado un lecho rojo, ocre, violeta y he dado una voltereta sobre ti. Para variar me he llevado tremendo mordisco y ahora voy por el bosque aullando y gimiendo. Aú aú aú. De suelo sueños he reclinado la cabeza y te he pedido perdón con los ojitos a punto de estallar de risa. De papel humo he cogido el cuaderno donde escribo las aventuras de los lobitos y he empezado a soñar con tus patitas. Delicadas, firmes, suaves patitas, me he relamido y he empezado a divagar en estas líneas…He recorrido aquel distante festival donde te vi por última vez, aquí en nuestro bosque. Donde todo el mundo me hablaba de ti y me decían: Hay que apoyar que ella es de Arnedo- y dentro de la más absoluta indiferencia; yo decía: Ah sí, no me digas, vale, vale, me pongo el puto antifaz. En fin, circunstancias… Me he preguntado si me vistes cientos de veces, la verdad es que, aunque a regañadientes, disfrute, di que soy un disfrutón pero bueno, no estuvo mal. No te vengas arriba. Ya te gusta cómo bailo, que lo sé.
Dos jóvenes lobitos
Versos, aullidos, historias. Apasionadas e interminables noches, latiendo fortísimo dentro de dos jóvenes lobos, adolescentes, enamorados, atravesando aventuras memorables, promesas inquebrantables e imaginando hazañas épicas siempre llenos de sueños mágicos. Mientras se comen la vida impregnados de hermosos colores, como el de buscar la verdad o la belleza, como alcanzar cimas imposibles, como ser el orgullo de los lobeznos que fuimos.



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