Dos jóvenes lobitos

Versos, aullidos, historias. Apasionadas e interminables noches, latiendo fortísimo dentro de dos jóvenes lobos, adolescentes, enamorados, atravesando aventuras memorables, promesas inquebrantables e imaginando hazañas épicas siempre llenos de sueños mágicos. Mientras se comen la vida impregnados de hermosos colores, como el de buscar la verdad o la belleza, como alcanzar cimas imposibles, como ser el orgullo de los lobeznos que fuimos.

El manto de tu piel

Apareces sentada en una habitación difana

Sin paredes en medio de una playa

Iluminada por una luna creciente, arañas

Con delicadeza las hojas de una biblia herética

Sentado a tu lado hay un tímido contable

Intentando asentar en su libro cada uno de tus

cabellos rojos, te giras y lo miras a los ojos

Mientras, mientras, mientras sueño,

es como un juego, vuelvo a recrearme en tu vuelo

Recreo cada estrofa y vuelo desde tus manos

te despiertas junto a mí, mientras sueño

en vernos, y me hago pequeño, transparente

un tímido lobezno, un niño correteando tras

tu cabello bermellón.


Te incorporas y eres tú, lobita, eres tú, mientras vuelo

Me miras a los ojos y el bolígrafo con el que escudriñaba

Tus cabellos, se enreda entre mis dedos, cae.

Te giras con delicada ternura esgrimes una sonrisa

Y caminas despacio hacia a las olas que besan tus pies

Despacio las olas caminan sobre tus pies y besan tus piernas

Te sumerges y te confundes con el reflejo de la luna, vuelves

Sobre tus pasos, tus veredas de venas ardientes, vuelves

Y aúllas despacio un canto silencioso de esquivos versos

Sólo entonces, sólo entonces, te beso, te cubro de versos

Y reclino mi cabeza sobre tu hombro para dejarme vida, alma, versos

En todos los besos.

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